La Muestra Agroecológica: templo de la alimentación sana y sabrosa

  • Muestra Agroecológica, labor de educación y concienciación.

  • Cultivar en armonía con la naturaleza, impulso a la huerta Zaragozana.

  • Cooperativismo y comercialización, la dificultad de asociarse.


¿En qué se diferencia una verdura, una hortaliza o una fruta ecológica de una convencional tratada con productos químicos, cosechada a destiempo, conservada largos días en refrigeradores y quizá transportada desde un centro de producción ubicado a miles de kilómetros?

Muestra Agroecologica

Impresionante aspecto de la verdura en el puesto de La Huerta del Pana

Aparentemente en nada. ¿En nada? ¿Seguro? Vamos a la Muestra Agroecológica de la plaza del Pilar, ahora en la plaza de San Bruno por condicionantes navideños hasta el 20 de enero. Fijémonos bien. Mmmm… esas borrajas parecen más verdes, grandes y brillantes que las del supermercado, además de que sus hojas están perfectas; ¿y aquellas coliflores?, su amarillo pálido resplandece, brilla también; ¡andá!, el contraste del blanco inmaculado del tallo con el verde intenso de las hojas de esas acelgas es increíble.

Vamos a catarlas con otros sentidos. El tacto. Mmmm… en general son más blandas y si las aprietas un poco empiezan a soltar jugo. ¿Y las manzanas? ¡Qué suaves! ¿Y eso de ahí, qué es? “Achicoria”, aclara el tendero-productor, “pues parece perejil grande”. “Jajaja, te aseguro que no sabe a lo mismo, además, anda, huélela”. “¡Ostras! No es perejil, desde luego”.

Muestra AgroecologicaEl olor, otro distintivo. Estas hortalizas y frutas huelen mucho. Huelen a campo, a naturaleza, a vida. En el supermercado pasas por la zona de frutas y verduras y huele igual que en el resto, o sea, a nada. Todo aséptico y limpito. Pero con poca vida. En los puestos de San Bruno sin embargo se percibe la energía de la tierra.

Y ahora, la prueba de fuego: el sabor. Algunas frutas se pueden catar allí mismo. ¡Oh, cielos! ¡Una manzana con tremendo sabor a manzana! ¿Y esta pera? No es muy agraciada, pero la muerdes y su jugo te pringa deliciosamente los labios y hasta el gaznate. Con las verduras, ya en casa, se produce el éxtasis. ¡La acelga sabe como la que cocinaba la abuela en el pueblo! ¿Y esas cebollas de piel morada que se ponen blandas y jugosas al pocharlas? ¡Qué maravilla!

Educación

¿Conocen esto las consumidoras y consumidores de Zaragoza y Aragón? Rotundamente, no. Falta una gran labor de educación y concienciación. Y ahí deben intervenir las instituciones. Para que no pase como en un colegio, que le aparece un pulgoncito a un niño en un plato de lechuga ecológica, se monta el cisco y se tiran todas las plantas. Si no se utilizan químicos, a veces se cuela algún bicho. Pero se quita y se puede comer el producto. Y no digamos los demás del mismo lote. Eso no lo saben ni los niños ni sus padres ni sus profesores”, dice Carmelo, de la empresa Ecomovera, que también regenta un puesto cedido por el Ayuntamiento en el mercado de Valdespartera.

Y es verdad. También en las espinacas de la abuela salía alguna vez algún bicho. Pero lo quitábamos y seguíamos comiendo. No pillamos infecciones graves. De momento, aquí seguimos. Cultura del consumo natural. Justo lo que falta ahora en Aragón, donde se comen “tres o cuatro veces menos productos ecológicos que en País Vasco, Navarra o Cataluña”, incide de nuevo Carmelo. A Francia, mejor ni se la menciona para no sonrojarnos, aunque bueno sería imitarla.

Muestra Agroecológica

José Carlos Sáinz, en su puesto de la plaza San Bruno

Cultivar en armonía con la naturaleza

Cultivo y procesos armoniosos con la naturaleza. Básicamente la agricultura ecológica se trata de eso: de recuperar modos tradicionales (aunque mecanizados) de cultivar, de laborar la tierra y las plantas sin intervención de productos químicos, de cosechar en su momento para lograr mejores productos y poder consumir más sano.

“Nosotras no hacemos sino trabajar como lo hacía mi abuelo”, asegura Laura Marcén (ingeniera agrícola), quien junto con su hermana (ex filóloga) dirigen Ecomonegros, una empresa productora de pan, harinas y semillas especiales (autóctonas) de trigo, con sede en Leciñena y con dos tiendas en Zaragoza.

Son de las pocas mujeres presentes en el mercado de la Muestra. A ellas les viene de familia. De hecho, su padre es el agricultor que se encarga de las 100 Ha con que cuenta la explotación. ¿Sólo él? “Sí, con buena maquinaria y siendo tierras de secano, se puede hacer”, aclara Laura, que junto con otras 11 personas forman ahora la plantilla de la empresa, “cuando empezamos éramos cuatro y sobrábamos tres, jajaja”.

Su empresa es una buena muestra de que de la agricultura ecológica se puede vivir. Los 23 productores presentes en la Muestra de plaza del Pilar (San Bruno), que funciona desde hace cinco años, salen adelante y colaboran para mantener a sus familias gracias al producto de sus huertas, que venden en el mercadillo frescos o envasados. José Carlos Sainz, agricultor de Tarazona y representante del mercadillo lo corrobora con una franca sonrisa. A este hombre se le ve feliz. “Sí, me gusta lo que hago y es muy satisfactorio saber que proporcionas productos sanos y que respetas el medio ambiente”.

Y eso que él no llegó a la agricultura sólo por gusto. De hecho, aterrizó de manera un tanto abrupta en la huerta donde ahora cultiva 9 hectáreas que generan hasta 40 productos distintos: “cerró la fábrica de una multinacional del automóvil en la que trabajaba”. Pero visto con perspectiva, casi le hicieron un favor, disfruta de su labor y señala orgulloso que de su huerta “viven seis personas”.

Cooperativismo y comercialización

Muestra Agroecológica

Compradores en el puesto de Ecomovera

De las tierras de la cooperativa La Sazón también viven unas cuantas personas. La forman ocho socios con explotaciones (10 Ha) en varias localidades oscenses, ninguna de ellas distante más de 120 kilómetros de Zaragoza, requisito imprescindible para poder vender en la Muestra (a excepción de los cítricos, que vienen de Valencia). Llevan desde el año 2000 con la agroecología y desde 2014 forman cooperativa. Son un excelente ejemplo de cómo deben funcionar las cosas en este ámbito: asociarse, organizarse, planificar las campañas de siembra y producción especializándose cada uno en varios cultivos y compartir la distribución de los 75 productos que extraen a la tierra.

Comercialización y distribución son los grandes retos de los productores agroecológicos aragoneses reunidos en la Muestra de plaza del Pilar (San Bruno). Porque la clave para consolidar y expandir los negocios es llegar al consumidor y hacerlo con un solo intermediario (del productor, a la tienda).

La Muestra impulsada por el Ayuntamiento de Zaragoza ha abierto y sigue abriendo muchas puertas a los productores. Todos ellos así lo reconocen. Pero anhelan otro impulso institucional para educar a los consumidores, para promover el producto, para comercializarlo, para distribuirlo y para venderlo a un precio que es muy poco más caro que el convencional, debido a la mayor carga de trabajo que implica cultivar y cuidar la tierra sin fitosanitarios.

Un ejemplo: José Carlos Sainz subraya que el pequeño comercio de barrio es una buena vía para llegar al consumidor, él lo comprueba en Tarazona y ya tiene acuerdos con varias tiendas en Zaragoza. Carmelo, de Ecomovera, corrobora la tesis, pero matiza: “Es absurdo que yo tenga que cultivar y luego coger la furgoneta para ir a vender 20 o 30 euros a una tienda, donde coincido con otro productor-vendedor ecológico, que está colocando otros 20 euros de mercancía”.

Lo de llegar a más consumidores sin sobrecargas y de forma organizada y eficiente se lograría con mayor espíritu cooperativo y asociativo (La Sazón son un buen ejemplo). Ha habido intentos, pero de momento han fracasado. De hecho, los productores de la Muestra no se han puesto de acuerdo ni para ofrecer los productos en bolsas biodegradables con un logotipo unitario (la verdad es que llama la atención que en el mercadillo agroecológico se envuelva la mercancía en indecorosas y contaminantes bolsas de plástico).

La dificultad de asociarse

¿Dónde está el problema? Quizá falte algo más de impulso institucional. Pero responsables del sector y los propios productores coinciden en que “hay mucho individualismo y mucha desconfianza típicos aragoneses”, como señala Carlos Polo, miembro del sindicato UAGA, entidad con la que el Ayuntamiento de Zaragoza mantiene un acuerdo para promover la agroecología y la Muestra de plaza del Pilar (San Bruno).

Polo, que coordina y supervisa este espacio de venta en el que los productores simplemente pagan la cuota municipal de 20 euros por ocupación de espacio público, asegura que lo ideal sería que los propios productores, con o sin respaldo institucional, crearan sus canales de distribución. “Pero es muy complicado. El campo es muy individualista. Y son aragoneses. Ponerse de acuerdo no es fácil. Lo hemos intentado sin éxito, de momento”, asegura Polo.

La situación contrasta con zonas vecinas como el sur de Francia o Navarra, donde los productores ecológicos funcionan asociados y coordinados. A ello les empuja también la fuerza de los propios consumidores, asociados también a su vez, “que reclaman eficacia, producción abundante y buena comercialización”, aclara Jonathan, uno de los productores más jóvenes de la Muestra.

Los recelos a integrarse en cooperativas pueden derivar también del riesgo que implica dedicarse a este tipo de agricultura. Carlos Polo indica que “la inversión mínima es de 10.000 euros por hectárea cultivada, pero se puede ir fácil hasta los 30.000 euros. Si además tienes que comprar las tierras, las cifras se disparan por encima de los 50.000 euros por hectárea”.

Esto explica que algunos de los 23 productores de la Muestra (10 de ellos incorporados recientemente a la agricultura) sigan adelante con muchas dificultades. Polo asegura que una buena distribución para llegar a más puntos de venta ayudaría a mejorar el panorama.

La precaria situación de algunos productores no pone en riesgo la garantía de producción ecológica. Todos los integrantes de la muestra deben contar con certificados emitidos por rigurosas entidades especializadas que los inspeccionan al menos una vez al año y deben estar registrados en el Comité Aragonés de Agricultura Ecológica.

Impulso a la huerta zaragozana

Tanto Polo como Julia Mérida, responsable municipal del impulso a la huerta zaragozana y a la agricultura ecológica, coinciden en que Zaragoza podría alimentarse de su propia huerta con productos agroecológicos. Ofrecen datos. El término zaragozano cuenta con 12.000 hectáreas de suelo fértil. En la actualidad se cultivan de forma ecológica para consumo humano sólo 150 hectáreas. Se calcula que una hectárea puede producir unos 50.000 kilos de alimentos al año. El consumo medio aragonés de hortalizas y verduras es algo superior a los 150 kilos al año por persona. Con 1.500 hectáreas de cultivos ecológicos podría abastecerse toda la ciudad.

Pero aunque el Ayuntamiento está haciendo un gran esfuerzo para recuperar y ampliar la huerta, con reconocimientos por esa labor a nivel estatal e internacional, “no es fácil. Los productores de forrajes para animales, que son los mayores propietarios de los terrenos fértiles, son reacios a vender, porque les va bastante bien”, precisa Mérida.

La competencia con otros territorios peninsulares con climatología más benévola y mano de obra más barata también es difícil de afrontar. Pero el actual equipo de gobierno de ZeC tiene como objetivo acercarse en lo posible a los más de 600 hortelanos con que contó en su día Zaragoza (ahora apenas hay unos 25), porque “merece la pena invertir en salud y en respeto al medio ambiente y a una cultura agrícola secular”, indica la responsable municipal.

La escuela de agricultura ecológica es uno de los arietes del proyecto. En dos ediciones se han formado 62 personas y surgieron 12 proyectos, de los que sobreviven 10.

El acceso a la tierra es uno de sus principales problemas. Ahora, el Ayuntamiento podrá paliarlo en parte porque cuenta desde hace escasos meses con una finca de 13 Ha en La Alfranca, cedida por la DGA, donde se prevé desarrollar un proyecto colectivo para varios agricultores ecológicos.

Los detalles de este y otros proyectos pueden apreciarse en la muestra Zaragoza quiere comer de su huerta, que estará abierta de forma gratuita en el Centro Vecinal Barrios del Sur (Valdespartera) hasta el 23 de diciembre.

Vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=x-FEZth-i5o

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