Noche de las Ánimas 2018

  • Noche de las Ánimas 2018 en el Barrio Jesús.

  • Miércoles, 31 de Octubre, a las 19:00 horas.

  • Desde la Calle Bielsa hasta los Jardines de Tosos.

  • Pasacalles amenizado por los Gaiteros del Rabal y el grupo de baile Amig@s Bailador@s.


El próximo 31 de Octubre, a partir de las 19:00 horas celebraremos la Noche de las Ánimas 2018 en el Barrio Jesús. En la edición de éste año, y ya van cinco, volveremos a realizar un pasacalles que comenzará en la Calle Bielsa (con Caminos del Norte) y que discurrirá por el Paseo Longares para finalizar en los Jardines de Tosos (final del Paseo Longares).

Os queremos animar a que participéis en esta acto mágico y que vengáis disfrazados junto a vuestro hijos para que el pasacalles tenga un colorido de miedo y terror.

Pasacalles.

El pasacalles será un año más, amenizado por los Gaiteros del Rabal, y por el grupo de baile Amig@s Bailador@s, con los cuales guiaremos a las almas, de forma simbólica, hacia el lugar donde tienen que ir para su eterno descanso.

Además una vez finalizado el pasacalles, a partir de las 20:00 horas, podréis seguir celebrando la fiesta, en los Jardines de Tosos.

Historia de la festividad.

La Noche que va del 31 de Octubre al 1 de Noviembre es una noche mágica, es la Noche de Difuntos o Noche de las Ánimas, festividad aragonesa en la que, tradicionalmente, se abría la puerta del cementerio y se guiaba a las almas que habían quedado atrapadas en el pueblo hasta allí para que descansaran en paz.

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Noche de las Ánimas 2015

Para ello se realiza un desfile con calaveras iluminadas realizadas de calabazas y antorchas para guiar a esas almas hacia su eterno descanso. A diferencia de otras culturas en Aragón las calabazas encendidas no sirven para señalar o caracterizar a un muerto, sino para guiar a las almas en su camino hacia la muerte.

Hay muchos puntos de la geografía aragonesa donde esta fiesta adquiere una relevante importancia, como Trasmoz, Graus o Radiquero.

Halloween.

Sin embargo, esta costumbre, actualmente se concilia con la fiesta anglosajona de Halloween, y así para los más pequeños consiste en una noche de disfraces en la que se va de casa en casa, con la frase truco o trato, con el fin conseguir dulces y caramelos y en donde la calabazas adquieren otro significado completamente distinto.

Cada 31 de octubre vemos cómo se va imponiendo, cada vez con más fuerza y especialmente entre la gente más joven, la festividad de Halloween, más como un producto comercial que como una fiesta verdaderamente popular. Lo que no se suele tener en cuenta es que en Aragón siempre hemos celebrado esta festividad, con nuestros propios ritos y nuestras propias fiestas bajo el nombre de “Nueit d’animas”.

Noche de Ánimas – Nueit d’animas – Nueit d’almetas.

La Noche de Ánimas, a Nuei d’Almetas Día de Muertos, Halloween… comparten un origen común surgido hace más de 2.000 años. Los antiguos pueblos celtas de Irlanda, Escocia y de otros territorios del noroeste europeo fueron, probablemete, quienes iniciaron esta inquietante tradición.

Sus Origenes Celtas.

El origen de la celebración que en Aragón conocemos como Noche de Ánimas o Nuei d’Almetas, y mundialmente es  hoy conocida como Halloween, se encuentra en el rito que los celtas llevaban a cabo hace más de 2.000 años en lugares como Irlanda.

SAMHAIN se celebraba, como se hace actualmente desde la tarde del 31 de octubre hasta el 1 de noviembre (aunque el calendario de los celtas nada tenía que ver con el nuestro). Este era el momento del año en el que los celtas daban la bienvenida al nuevo año.

En gaélico (la lengua de los celtas) Samhain significaba “el final del verano”. En esas fechas, las cosechas debían de estar almacenadas en los graneros y los ganados recogidos en sus corrales. Llegaba el invierno y con él el frío y la oscuridad.

Pero no solo era un cambio de estación. Era también un momento de transformación, de cambio, de confusión… En un tiempo en el que se tenía muy presente la creencia de que el mundo de los vivos y de los muertos corrían en paralelo, la noche de Samhain era el preciso instante en el que las puertas entre uno y otro mundo quedaban abiertas.

Los celtas, como ocurre también en nuestra celebración, creían que entonces era la ocasión para comunicarse con sus seres queridos fallecidos. Para hacerles saber que les recordaban, realizaban ofrendas con plegarias y alimentos.

Pero la puerta entre los dos mundos también quedaba abierta para que entrasen al lado de los vivos todo tipo de seres maléficos como duendes, diablos o hadas… o para que algún vivo despistado cayese en el mundo de los muertos.

Los europeos que vivieron hace 2.000 años se aterrorizaban ante la idea de que los seres maléficos que habitaban en el más allá entrasen en sus casas y pueblos. Para ahuyentarlos, encendían grandes hogueras en las calles y hacían mucho ruido.

Pero también se disfrazaban con vestidos blancos y se colocaban encima cabezas de animales. De esta manera pretendían despistar a los espíritus y que estos no supiesen distinguir al ser humano al que iban a buscar.

Romanos.

Los antiguos romanos llamaban Lemuralia o Lemuria a los días del mes de mayo en los que celebraban sus ritos para ahuyentar a los malos espíritus. Ellos creían que entonces era cuando los muertos podían abandonar sus tumbas para apoderarse de las almas de los vivos.

En otoño, coincidiendo con lo que era la festividad celta de Samhain, los romanos celebraban el festival dedicado a Pomoma, diosa de los árboles y de sus frutos.

Cristianos.

Durante siglos, la Iglesia católica trató de imponer sus ritos sobre los de las antiguas religiones europeas. Logró que algunos desapareciesen. Pero había costumbres ancestrales muy arraigadas en las creencias populares que no era posible eliminar. Con ellas, la Iglesia optó por asimilarlas y transformarlas en festividades cristianas.

Así hizo con el Samhain celta. El papa Gregorio III en el siglo VIII,  y algunas décadas después, Gregorio IV, establecieron que la celebración que la Iglesia tenía instituída para honrar a Todos los Santos se trasladase al 1 de noviembre. Solapando de este modo a la celebración pagana.

También el hecho de no hacerlo la noche del 31 de octubre sino al día siguiente, representaba alejarse del carácter mágico de la noche y optar por la claridad del día.

Aragón.

Seguro que muchos recuerdan que para estas mismas fechas cuando eran niños en el pueblo se dedicaban a vaciar calabazas, tallarles rostros, iluminarlas… Todo eso, que aún hoy muchos no tan viejos recuerdan, era una tradición presente en multitud de pueblos de nuestra tierra, junto con el culto a los difuntos y toda una serie de rituales. Una tradición generalizada en Aragón que está documentada desde los pueblos más aislados del Pirineo a las planicies turolenses, pasando por las tierras del Moncayo. Algo que solo se ha ido perdiendo de manera muy repentina en las últimas dos o tres décadas.

El término aragonés “Nueit d’animas” o “Nueit d’almetas”, que en castellano significa “Noche de almas”, es el nombre que recibía esta festividad en Aragón. Y no solo aquí se celebraba, se sabe que es una festividad de origen celta que indicaba el inicio del nuevo año en esta cultura, lo que ha dado lugar a que se celebre en casi todo el norte de la península ibérica. Por su parte, que se usen calabazas es normal, es un fruto que madura justo en estas fechas y es muy empleado en el medio rural.

En Aragón la Nueit d’animas es ese día mágico en el cual la línea que divide el mundo de los vivos y el mundo de los muertos se resquebraja. Una brecha que permite a los muertos entrar por un día en el mundo que un día habitaron y convivir junto a los que todavía viven. Es la época más oscura, que marca el acercamiento más inexorable del frío invierno. En otras palabras, el momento adecuado para honrar y comunicarte con tus antepasados, con los cuales se ha de estar a bien y en paz. Así vivían los y las aragoneses la Nueit d’animas, una muestra más de nuestra rica cultura que poco a poco vamos perdiendo.

 

¿Sabías que...

La palabra anglosajana Halloween es la más extendida mundialmente para referirse a la Noche de Ánimas. Pero su origen es muy curioso!.

Del antiguo Samhain celta, y por mandato del papa Gregorio III en el siglo VIII, la celebración en memoria de los difuntos pasó a ser en honor de los santos cristianos, denominándose para los hablantes de inglés All Saints Day (Día de Todos los Santos). En inglés medieval, o Middle English, el término se tradujo como All-Hallows Day, y su víspera como Hallow’s Eve. Solo hubo que dejar pasar el tiempo para que la tradición oral lo transformase en Hallowe’en o Halloween.

Fuentes ;

Diario Libre d’ Aragón

Direcc. General de Política Lingüistica del Gobierno de Aragón (Truca-Truca!)

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